El siglo XVII en el campo de
la educación surge la necesidad de introducir en la escolástica, la nueva ciencia
y el método científico debiendo modificar por consiguiente a la pedagogía. En
este campo surgieron las primeras escuelas populares y se incrementaron las de educación
media de tipo humanístico y mientras que en algunas partes de Europa se
consideraba suficiente que los jóvenes de origen humilde aprendieran un oficio,
en otros lugares existían escuelas de tipo practico y moderno que incluían en
la curricular lectura, escritura aritmética y contabilidad. Así mismo, en las
universidades se estudiaban las profesiones liberales de médico, abogado entre
otras además existían las academias o escuelas de príncipes, en donde se les
bridaba preparación como futura clase dirigente.
Dentro de la importancia de
la educación en este siglo se puede mencionar que no
sólo se limita a la influencia en los procesos educativos de las sociedades
europeas, sino que ahora, luego del descubrimiento de América a finales del
siglo XV, ya los estudiosos de la época deben poner interés en los procesos
educativo del nuevo mundo. Y es durante estos años que surgen los primeros
centros educativos en América. Hablamos entonces de la fundación de los
primeros colegios y universidades de las Américas, tanto la hispánica como la
británica.
La pedagogía
de esta época está influida por las dos grandes corrientes filosóficas que
surgen en ella: la empírica, representada principalmente por Bacon, y la
idealista, fundada por Descartes. Ninguno escribe directamente sobre educación,
pero sus ideas repercuten grandemente en ella. A estas corrientes hay que
añadir el efecto del movimiento científico, naturalista y crítico que parte del
Renacimiento.
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